Conducir con nieve y hielo


12-12-2013

Una de las situaciones más peligrosas con la que nos podemos topar en la carretera es la presencia de nieve, o aún peor, de placas de hielo. Por eso, desde Lambea, queremos darte algunos consejos para conducir con nieve y hielo, tanto si vas con tu vehículo, como si viajas con uno de nuestros coches o furgonetas de alquiler.

Conducir con nieve y hielo: planifica tu viaje

Antes de emprender el viaje es importante que te informes del estado de las vías y de la predicción meteorológica para poder planificar la ruta óptima. Una vez decidida, llena el depósito de tu coche, si te quedas atrapado tendrás gasolina suficiente para poder encender la calefacción y mantener el coche a buena temperatura. Revisa siempre que el tubo de escape no se obstruya con la nieve para evitar la inhalación de gases tóxicos. Comprueba antes de salir que los parabrisas funcionan a la perfección, y el nivel de líquidos, especialmente el anticongelante.

Y por último, hazte tu propio "kit de supervivencia": cadenas, triángulos, chalecos, comida, bebidas (no alcohólicas, deja éstas para cuando llegues a destino), cargador del móvil para el coche y ropa de abrigo.

Conducir con nieve y hielo: ¿marchas cortas o marchas largas?

Siempre con la mayor marcha posible, evitando que el coche sufra, claro. Además, intenta utilizar lo menos posible el embrague para no perder el control, y evita los frenazos y movimientos bruscos; para ello, lo mejor será que aumentes más de lo habitual la distancia de seguridad y que no hagas adelantamientos.

Enciende las luces de cruce y si no es suficiente, las antiniebla.

Conducir con nieve y hielo: los frenos

Cuando tengas que frenar lo ideal es que lo hagas con el propio motor más que con el pedal del freno. Si utilizas éste último, hazlo con las ruedas rectas para evitar que el coche se vaya a un lado o a otro.

En caso de que al frenar se produzca un deslizamiento del vehículo, ¡suelta el pedal!, recupera la adherencia y vuelve a frenar de forma progresiva, intentando hacerlo con el motor del coche. 

En caso de derrape ¡no frenes!, gira con suavidad el volante hacia el lado que se ha ido el culo del coche, de esta forma recuperarás la dirección y el control del vehículo.

Si quieres conocer las carreteras que dan más problemas y unos cuantos consejos más, no te pierdas este artículo sobre conducir en invierno de la DGT.

¡Feliz viaje!

Fotografías de John Ryan Brubaker y Sam Javanrouh

 
 

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